21.8.06

las apariencias (14-11-2005)

>>>ADVERTENCIA<<<>
Este escrito no es autobiográfico.
Puede herir la sensibilidad del lector.
Que conste que lo he advertido ;)



Esta mañana ha sonado el despertador a la misma hora que lleva haciéndolo cada día, de lunes a sábado, durante unos seis años. Lo he apagado a regañadientes y me he levantado de la cama con el pie derecho y con los ojos aún resistiéndose a recibir un ápice de luz.
He ido al baño y despues de satisfacer mis necesidades fisiológicas, me he duchado y malafeitado. He rescatado del montón de ropa sucia mi camiseta de la suerte y mis vaqueros viejos, me he tomado un café, le he dejado una nota a mi hermana y me he ido al trabajo.
Mi trabajo es una mierda, no porque sea un mal trabajo, sino porque ejerzo en la fábrica de mi padre. Es una fábrica grande y me pagan un sueldo de puta madre por hacer apenas nada...pero sigue siendo la fábrica de mi padre. A mí me habría gustado dedicarme a la enseñanza, pero no, trabajo en la jodida fábrica de escayola, que, está escrito, será mía dentro de no tanto tiempo.
Tengo novia...se llama Mónica. Mónica folla bien, pero es estúpida, muy estúpida, tanto que no creo que sus neuronas vayan muriendo...no las utiliza. Está buena, tiene unas tetas grandes y redondas y un culo hipnotizante, pero es una pija repelente que sólo piensa en su próxima cita con la peluquera. Me da asco. Me caso con ella el próximo mes de abril, es un matrimonio de conveniencia. Sí, como los que salen en las pelis americanas: chico rico se casa con chica rica porque sus padres quieren tener nietos ricos. Así es la vida. Por lo menos echa buenos polvos.
Mis colegas son unos putos engreídos que creen que porque la coca que se meten es de buena calidad, dejan de ser unos yonkees. Pero lo son, sólo que con dinero, como yo. Sí, soy un puto drogata, ¿qué pasa?

Aparentemente podría decirse que tengo una vida envidiable: un buen sueldo, una futura fábrica en propiedad, una novia que está buenísima y unos amigos ricos que siempre pagan. Me repugna mi vida.

Cuando terminé mi jornada laboral, fui a mi futuro "nidito de amor" con mi colega Manu. Le he pegado un tiro. No me mires así, se lo merecía. Era un jodido cabrón. Todos sus sesos estaban esparcidos por el suelo y me ha dado tanto asco que he vuelto a empuñar el arma, pero esta vez he disparado en mi sien.
La nota que dejé a mi hermana era una despedida.

Estoy muerto.

Por fin estoy muerto.

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