21.8.06

mamá (6-11-2005)

Hoy estreno una nueva categoría. La he titulado "mis piezas del puzzle" porque ellos son las piezas que, encajando, hacen de mí lo que soy.

Mamá, aunque no lo leas, esta entrada es para ti, porque si soy lo que soy es sobre todo gracias a ti.


Mi madre es la persona más admirable que conozco. Su físico refleja lo poco que se ha cuidado con el paso del tiempo, pero sus ojos muestran una vitalidad que pueden envidiar las miradas de los niños. Y es que mi madre te mira...y te da vida. Tiene una melena más bien corta y rizada, que yo peinaba y hacía como que cortaba cuando jugaba con ella a "la peluquería". Tiene una boca pequeña con los labios finos, y su sonrisa me alegra el día.

Es la mujer con más fortaleza que existe. Da igual que tenga cuarenta de fiebre, que le duela la espalda o que no haya dormido en toda la noche...no la oirás quejarse. Es valiente, muy valiente, y siempre da la cara por los suyos. No importa quien se le ponga delante, que ella se planta ante quien haga falta, ¡anda que no!

Es muy divertida, y hace que cualquier cosa, que contada por otro sería una tontería, se convierta en una anécdota con la que estés riéndote hasta que se apague el sol. Cuando vienen mis amigos a casa, no dejan de estar un rato con mi madre, porque es especial, todo el mundo quiere estar y aprender con ella.

Siempre se entera de todo y nunca cuenta nada. Sus amigos saben que es una persona en la que se puede confiar, vale más por lo que calla que por lo que dice...y eso que hablar, habla, ¿eh? Cada día, cuando llego de clase se me planta en la mesa y me dice: "Vente chiqui, vamos a hablar un rato" Y podemos estar horas y horas sin parar. Me encanta hablar con mi madre...tiene tanta sabiduría, tanta cordura y tanta diplomacia que si se pusiera, seguro que acabábamos votándola todos para las próximas elecciones. España iría mejor.

No existen mejores consejos que los de mi madre. Te da la razón cuando la tienes y, cuando no la tienes, te defiende delante de quien sea, pero en la intimidad te echa una regañina. Sabe exactamente qué hacer y cómo hacerlo, en cualquier situación, pero no hace las cosas por ti, sino que te muestra cómo llegar al camino y alcanzar la meta, para que seas tú mismo el que la alcances.

No hay quien engañe a mi madre...y mira que lo he intentado veces, ¡jajaja! Pero es imposible...lo sabe todo. Hay veces que te lo dice y veces que prefiere callarse para no avergonzarte...pero lo sabe.

Es muy cariñosa y generosa con todo el mundo, pero le cuesta mucho acercarse a darte un abrazo. Eso sí, cada vez que me acerco a darle un mimo, sé que la hago la más feliz del mundo. Sólo que como esto suele suceder dos mil veces al día, al final se cansa, ¡jajajaja!

Cuando era joven, despertaba pasiones pisara por donde pisara...y es que no hay nadie que valga más que mi madre.

Gracias mamá, por traerme al mundo y guiarme en los senderos plagados de obstáculos de la vida. Por dármelo todo a cambio de nada...gracias mamá...por ser mi madre...gracias.

Te quiero.

Naila



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