21.8.06

sabes Dios, que no es tu culpa (16-7-2005)

Hoy sólo Dios está conmigo, siento cómo me cobija en su regazo. Sus caricias, aún siendo etéreas, me llenan más que cualquiera de las cosas que puedo adquirir en la tierra. Le siento aquí, percibo sus susurros de aliento. Él me obsequió con la vida, pero yo, desagradecida, sólo pienso en deshacerme de su molesto regalo. Y que me perdone el mundo, pero necesito más de mi existencia.

Estoy tomando un café, rodeada de personas: cuerpos vacíos, sin alma, que no me aportan más que soledad, frialdad y conjeturas...necesito más. Quiero más compañía que la de Dios cuando sucumbo ante la desolación, quiero risas cuando se difumina la alegría, quiero respuestas a mis incógnitas, quiero alguien que me tape los oídos para que no me alcancen gritos...

¿Existe persona valiente que acepte el reto de ser mi amigo?

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