21.8.06

versos del alma (1-11-2005)

Te esperé en mis veranos,
te esperé en mis inviernos,
siempre vacías mis manos,
siempre los brazos abiertos,
haciendo la cruz quedaron
esperando en su desierto.
Un día, tal vez un día,
tú leerás mis versos,
yo ya no estaré contigo,
tan sólo mis pensamientos,
los he dejado a tu nombre,
y en ellos mi sentimiento.

Entonces desnuda mi alma,
quedará ante tus luceros.
Entonces, sólo entonces,
sabrás de mi amor tan necio,
que te escribió con las rosas,
con la nieve y con el viento,
con la sangre de mis venas,
con la tinta de mi aliento.

Y entenderás de mis penas,
comprenderás mis anhelos,
qué fácil, dirás, ¡qué fácil!
cumplir con estos deseos,
y una lágrima en tus ojos,
brotará como un lamento.

Aquí te los dejo, mira...
la obra que hice en tu honor,
mis memorias, mi poesía,
el aroma de mi flor.
Todos fueron para ti
mientras viví en el dolor,
de amarte y querer odiarte.

La batalla se libró
y como siempre, tú ganaste,
pues volvió a triunfar el amor.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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