25.9.06

De las relaciones siempre se aprende

Siempre he salido con hombres que me han adorado y a los que yo he adorado, románticos y detallistas, pero conforme ha ido pasando el tiempo y mis relaciones han ido fracasando, he aprendido a conocerme y poquito a poquito, a saber que es exactamente lo que busco en un hombre.



De la relación que tuve con Carlos aprendí que lo que buscaba era un hombre con iniciativa, inteligente, que se pusiera metas y luchara por ellas.

Gracias a la relación que tuve con Tony (con iniciativa, inteligente y con metas por las que luchar) supe que necesito un hombre activo, que le guste hacer las mismas cosas que a mí, que sea cariñoso y que no sea dependiente de otros.

Y gracias a la relación que he tenido con Jose (con iniciativa, inteligente, con metas por las que luchar, activo, con gustos comunes, cariñoso y no dependiente de otros) he sabido que quiero un hombre que me deje mi independencia, mi tiempo, mi vida, que disfrute de mi vida social y que me quiera exactamente como soy.

Supongo que con los años se va haciendo más difícil porque con el tiempo me voy haciendo más exigente...Es cierto eso que dicen de que en la vida de todo se aprende, aunque también lo es que no me puedo quejar de ninguno de los hombres con los que he estado.

Gracias a todos.

PD: Lo siento pero no va a haber tercera parte de mis deberes del verano...si la escribiera ahora no sería igual que las anteriores y sinceramente...no me siento con ganas.
9 soñaron junto a mí
enlaces a este post

16.9.06

mis deberes del verano (2ª parte)

Lo prometido es deuda, así que continúo con mi redacción. Y para ambientaros un poco en el mundo italiano, hoy os pongo una canción de Eros Ramazzotti titulada "Tu sei". ¡Dadle al play!




El tercer día del viaje, nuestro primer destino fue la plaza de España. Es punto de encuentro de muchísimos españoles y resulta muy placentero mirar a tu alrededor y ver que todos hablan tu idioma...¡gente que entiendo! Porque el italiano parece fácil, pero cuando te hablan no entiendes ni papa. La escalinata de la plaza de España, que seguro todos conocéis, es para los jóvenes italianos un lugar de reunión nocturno, y para los vendedores ambulantes, un lugar donde forrarse.

En lo alto de la escalinata se encuentran un pequeño número de artistas que dibujan caricaturas, retratos o paisajes por un "módico" precio.


La fuente de la plaza de España


La escalinata

Al lado de la plaza de España pudimos lozalizar la embajada española. ¡Qué alivio! Ya sabemos donde acudir si nos quedamos sin dinero y necesitamos asilo...

Ahora tenemos que buscar la Fontana di Trevi. Nos disponemos a mirar el mapa y a andar sin un rumbo demasiado preciso, cuando de repente, giramos una esquina, miro a mi derecha y...¡DIOS! Las lágrimas brotan sin cesar por mis mejillas ante esa maravillosa obra de arte que había deseado presenciar desde siempre. No esperaba tanta grandeza en un sitio tan pequeño, es mucho más bella de lo que yo jamás podía haberme imaginado.

La fontana di Trevi

La Fontana está rodeada de cuatro palacios y de unas cuantas heladerías (detalle importante teniendo en cuenta que los helados de allí están buenísimos y que hace mucho calor en verano). Después de hacernos tropecientas fotos, de lanzar, como manda la tradición, una moneda pidiendo un deseo, de beber agua (¡agua de la fontana!), de tomarnos un helado y de mancharme la camiseta con él (jeje), caminamos en dirección al Pantheon.

Et...voilà! (Sí, ya sé que eso es francés). El señor Pantheon ante nuestros ojos, o lo que es lo mismo, la pregunta del examen de Arte que me hizo aprobar la selectividad (entre otras).


El señor Pantheon

El señor altar

La señora cúpula

Antes de emprender mi viaje a Roma se me advirtió de que era una ciudad muy cara y debo decir que,en parte, se equivocaban. Roma tiene una ventaja (bueno, más de una), y es que los restaurantes, a sabiendas de que hay muchos turistas que, como yo, no podemos gastar grandes cantidades de dinero, ponen ofertas tiradas de precio a cambio de una comida suficiente y riquísima.

Ese día decidimos comer en un restaurante (italiano, claro :P) situado al lado del Pantheon. Pedí una pizza cuatro quesos que, al recordarla, me sucede como a los perros de Paulov o como a Homer Simpson...salivo que da gusto.

Por la tarde fuimos a pasear a la Piazza Navona. Ha sido lo único que me desiliosonó de Roma. Verdaderamente, esperaba mucho más de esta famosísima plaza, pero sí, es bonita y también digna de visitar. Sólo que claro, después de haber visto la Fontana di Trevi y el Pantheon, cualquier cosa desluce...

La Piazza Navona tiene una fuente en medio muy bonita que se llama "fuente de los cuatro vientos" presidida por uno de los obeliscos que robaron a los egipcios. En Roma hay muchos obeliscos, me llamó mucho la atención (aunque sé de uno al que le llamó más que a mí...). También hay otras dos fuentes a ambos lados de la plaza.

En ella se reúnen un gran número de artistas que viven, en especial, de las propinas de los turistas que paseamos por allí a diario. Puedes encontrar pintores a cualquier hora del día, mimos más que pecualiares, ilusionistas, bailarines, etc. Paseando por plaza Navona tienes una tarde de entretenimiento asegurado. Si te cansas, o te apetece sentarte, está rodeada de heladerías y cafeterías. Y las calles contiguas tienen muchas tiendas de cosas curiosas y de souvenirs.

La fuente de los cuatro vientos

Uno de los mimos

Pintores

Bailando un tango

Para finalizar con nuestra visita diurna decidimos tomarnos un helado en la heladería más famosa (y por consiguiente, más cara) de Roma. Se llama "Giolitti" y es el mismo sitio donde nuestro "querido" Benedicto XVI encarga sus helados para que se los lleven a casita. ¡No saben nada los Papas! Pedimos la especialidad de la casa y...¡mirad que copazas!



Nos pusimos ciegos de los mil sabores que nos ofrecieron, junto con un trocito de bizcocho y un enorme barquillo. Nota aclaratoria: no pude terminar de comérmela.

Después corrimos al hotel a ducharnos y ponernos guapos, porque por la noche aún quedaba lo mejor.

Habíamos contratado previamente una excursión que se llamaba "Roma iluminada". Un señor, que todo el tiempo intentaba hacerse el gracioso pero el pobre no lo conseguía, nos enseñó los monumentos de Roma mientras anochecía y cuando ya había anochecido. Vimos lo que ya habíamos visto de día pero con otra luz mucho más bonita y, ¿por qué no decirlo? Mucho más romántica. El Coliseo iluminado es digno de ver, al igual que la Fontana di Trevi, momento que mi sevillano aprovechó para regalarme una rosa...¡¡¡ohhhh que bonitoooo!!! Ays...¡qué felicidad más grande!

Yo con mi rosa :D

Después de un agradable paseo por la Apia Antica de Roma, paramos en un restaurante precioso a cenar. Nos pusieron una mesa separada del resto de acompañantes para que cenáramos los dos solos. El restaurante se llama Quo Vadis, situado en un lugar privilegiado de la ciudad y rodeado de arte.

Un camarero adecuadamente uniformado nos trajo entremeses, spaguetis carbonara, fusilli a la primavera, ensalada, carne con guisantes y un delicioso postre, acompañados de una luz tenue, un manto de estrellas y una orquesta maravillosa que vino a nuestra mesa a cantarnos cuatro canciones. La voz de la cantante era simplemente espectacular, junto a la simpatía del guitarrista y a la habilidad esplendorosa de la flautista y el...tío que tocaba el acordeón (¿Cómo se dice tío que toca el acordeón pero con una palabra? ¡Jajajaja!).


La orquesta Quo Vadis

Fue una noche preciosa, una noche para no olvidar...una de esas que finalizan las películas ñoñas que tanto me gustan a mí...

Os prometo una tercera y última parte...próximamente.

15 soñaron junto a mí
enlaces a este post

14.9.06

mis deberes del verano (1ª parte)

Cuando era pequeña, y a pesar de no provenir de una familia adinerada, yo estudiaba en un colegio privado. Creo que a esas edades, al volver al colegio después de las vacaciones a todos nos mandaban los mismos deberes: una redacción contando lo que habíamos hecho en verano.

Yo, que tengo una familia de clase media, presumía de pasarlas en un chalet, a 20 km de Valencia, que tenía piscina y que, por cierto, es mi casa actualmente. Mis "amigos", el resto de niños de mi clase, podían contar sus viajes a parís, a disneylandia, a américa, a italia...y no es que me muriera de envidia, porque yo tenía mi chalet con piscina, pero sí que me quedaba con la boca abierta cuando contaban que habían visto la torre eiffel, o que habían podido hacerse una foto con bugs bunny. ¡Imaginad lo que es eso para una niña!

Hoy, después de unos cuantos años, voy a vengarme de esos niños, porque este año YO, haciendo los deberes, puedo escribir en mi redacción que he estado en Roma, que vi el pantheon, el coliseo, que me hice una foto con un gladiador y que me regalaron una rosa mientras anochecía frente a la Fontana di Trevi. ¿Podéis superar eso, estúpidos niños ricos?Pues ala, allá voy.

Era la primera vez que viajaba en un avión y estaba algo (o bastante...o muy) nerviosa. Subo, busco mi asiento y me doy cuenta de que me han colocado justo al lado de una de las alas...mira, si se rompe una, seré la primera en enterarme...¡qué ilusión! Pero que va...luego no me dio tanto miedo, aunque eso sí...¡vaya con los cambios de presión! ¡Menudos mareitos! Y el señor azafato italiano era más majo...nos ofrecía helados de "vanila o chocolata" con una enorme sonrisa.

Bajamos del avión y ya en el tren, camino del hotel, hacemos un amigo italiano que nos previene sobre sus paisanos: "Los italianos son muy buitres, yo prefiero España". Llegamos a nuestro destino, dejamos las maletas y nos entra hambre. ¡Pues habrá que comer! Pero claro, a ver quien se pone a buscar donde comer a las ocho de la tarde un lunes en las afueras de Roma...pues fuimos a parar a un turco en el que hacían pizzas para llevar. Cuál fue nuestra sorpresa cuando, al entrar, vimos una peculiar decoración de una de las paredes del turco. ¿Que qué había?

Sí, señoras y señores, eso es un mural dedicado a la ciudad de Sevilla y lo demás son tonterías. ¿Puede haber situación más surrealista?Después del shock inicial, pedimos nuestras pizzas, cenamos y a la cama, que mañana empieza nuestra visita.

El primer día pasamos por la plaza de la República, por el teatro de la ópera y nuestra primera gran parada la hicimos en el Coliseo. ¿Qué puedo contaros? Es impresionante. Estos romanos eran unos exagerados para todo, no hacían una fuentecita y ya...¿pa' qué? Ellos todo a la grande, que se vea bien. Y hay que ver que bien lo hacían... En los alrededores del Coliseo hay personajes disfrazados de gladiadores que, en la guía que llevábamos a cuesta, decían estar encantados de hacerse una foto contigo. Sí, claro, encantados de robarte 2 euros por ponerte junto a ellos y que te saques una foto con tu propia cámara. ¡No son listos! Pero bueno, me hizo gracia un grupo de tres subidos en un pedestal y quise preguntar el precio.

- Escusi, cuanto costa?
- Cinque euros
- Uy, quita, que es muy caro.
- ¿Qué pasa? ¿Eres catalana?
(Aquí mi cara de flipping era importante romano:1 naila:0)
- No hijo, soy estudiante.
(romano 1, naila 1)
- Pues si eres estudiante bien que te has pagado unas vacaciones en Roma
(romano 2, naila1)

Está bien...agacho la cabeza resignada y me voy a hacer cola, que quiero ver el Coliseo.

Lo que os decía, es impresionante. Cogimos una audioguía que nos iba explicando la historia del lugar: donde se sentaban las mujeres, donde se sentaban los hombres según su clase social, donde guardaban a los animales, cómo se desarrolllaban las actividades, las vistas desde el Coliseo, el arco de Constantino, el templo de Venus, los restos de columnas y de grabados...una maravilla.


En lo alto del Coliseo, además, hay una exposición de esculturas y demás de la época, también con su debida explicación. Así que ya puedo decir que he visto la cara de Sócrates, Cínico, Platón y muchos más, que quieras que no...te hace ilusión.

Por la tarde (sí, estuvimos toda la mañana en el Coliseo, ya os digo que es enorme) fuimos al foro romano y al palatino, no sin antes comer algo sentados en una fuente romana de la que sólo quedaban los cimientos, y rodeados de chinos (qué de chinos hay en roma...). Estos romanos sí que sabían montárselo, ¡menudo foro! Vamos, eso comparado con lo que llamamos monumentales centros comerciales de ahora...ya quisiéramos nosotros.





Y por la noche, después de unas diez horas andando sin parar, al turco surrealista a cenar algo y a la camita, que estamos cansados y mañana hay que madrugar.

El segundo día habíamos concertado previamente una excursión a la isla de Capri que parecía no prometer mucho y al final nos equivocamos. Fuimos en autobús hasta uno de los puertos de Nápoles, donde cogeríamos un barco que tardaría unos 45 minutos en llegar a Capri. Nuestros acompañantes durante el viaje eran el 80% chinos y otro 10% de habla inglesa, así que poca conversación tuvimos. Pero bueno, al menos tuvimos la suerte de explorar Capri con Horatio Caine. Sí, el de CSI Miami, ¿que no me creéis? Para muestra, un botón.

¿Me creéis ahora? Clavadito el tío, y encima de Miami.

Capri nos gustó mucho a pesar de que no pudimos visitar la gruta azul porque la marea estaba alta. Es una isla, como dicen ahora, con encanto y dedicada al turismo por completo. Además, nos dieron a probar el limoncello, un licor de limón típico de allí (que por cierto, es bastante fuerte) y pudimos conocer su trabajo con la madera, único en el mundo.





Volviendo a Nápoles, entre cabezada y cabezada, vimos el Vesubio, al que no tuvimos ocasión de acercarnos, y los Apeninos (¿Recordáis a Marco buscando a su madre? ays...que tiempos aquellos) cuando ya íbamos camino de Roma.


Ha sido un día precioso, pero todavía queda mucho viaje por delante. Si queréis saber más...otro día os lo cuento.
11 soñaron junto a mí
enlaces a este post